El 17 de mayo se celebra el Dia Mundial del Reciclaje y se cumplen casi 3 décadas de la primera legislación europea (Directiva 94/62/CE) en el ámbito del tratamiento de los residuos, y su consecuencia directa fue la trasposición de dicha Directiva en la “Ley de envases y residuos de España”. Esta ley supuso entre otras cosas la creación de los “Sistemas Integrados de Gestión (SIG)”.  Los SIG se constituyeron como empresas privadas sin ánimo de lucro, con la participación de corporaciones y asociaciones de las empresas relacionadas con los envases (fabricantes de envases, envasadoras, distribuidores y comercios) para gestionar conjuntamente el dinero destinado a tratar los residuos que ponen en circulación.

  • ¿Pero qué importancia tiene el reciclaje en el medio ambiente?

Según los datos aportados en la Cumbre Mundial de Reciclaje (2018; Barcelona) gracias a esta técnica, cada año se ahorran más de 700 millones de toneladas de CO2, el cual es, entre otras cuestiones, el principal gas causante del calentamiento global. En términos individuales equivale aproximadamente a 100 kg menos de CO2 por persona/años emitidos a la atmósfera. El reciclaje supone un menor consumo energético, concretamente en la extracción, transporte y transformación de nuevas materias primas. Reducción del consumo energético, reducción de las emisiones a la atmósfera y reducción de los residuos, que mayoritariamente acaba incinerándose, enterrado en vertederos (aumentando las emisiones nuevamente a la atmosfera de biogás -CO2 y Metano-) y en el peor de los casos, acaba formando parte de nuestros ríos, mares y suelos.

  • El caso español

En España el principal SIG es Ecoembes (papel, cartón, plástico, envases brik), aunque existen también otros como Ecovidrio o Sigre (restos y envases de medicamentos). Estos y otros, responden al concepto “Responsabilidad ampliada del productor”, que no es otra cosa que la adaptación del también principio europeo “Quién contamina paga” que implica promover una mayor conciencia en las empresas, así como una mejor reutilización y reciclaje de sus propios productos. La meta europea en términos de reciclaje para 2020 establecía reciclar el 50% de los residuos domésticos, meta incumplida por España que en 2019 solo recicló el 34.7% de sus residuos, según Eurostat. Esta cifra no solo supone un incumplimiento de la meta europea, cuestión que ha sido denunciada en las instituciones europeas por parte de asociaciones ecologistas, si no que supone un retroceso en el % de residuos tratados en relación con 2018 (35%). La única CCAA que cumple con el objetivo es Cataluña (50.1%).

España no solo incumple los compromisos europeos, sino que los datos ofrecidos por Ecoembes se ponen en entredicho por la mayoría de las asociaciones y especialistas. Ecoembes cifra la tasa de reciclaje de sus productos en un 75% de los envases de plástico. Este dato es falso y esta desmentido tanto por Eurostat, como por el propio Ministerio de Transición Ecológica. La ley española y europea exigen que las empresas productoras (agrupadas en los diferentes SIG) se responsabilicen en el tratamiento y transformación de los residuos derivados de su actividad, pero esto no sucede, por lo menos no en la proporción que las propias organizaciones dedicadas a esta cuestión afirman.  Los diferentes SIG (y especialmente Ecoembes) únicamente tratan los residuos depositados en los diferentes contenedores especializados y no el conjunto de envases y residuos producidos. En este sentido, la única forma de dar veracidad a los datos que aporta, la sociedad española debería de reciclar aproximadamente el 100% de los residuos, cifra que actualmente los organismos públicos nacionales y europeos determinan que no alcanza ni el 40% del total. La realidad es todavía más decepcionante, del total de residuos depositados en el contenedor amarillo se consigue recuperar aproximadamente el 70% de los envases de plástico, el 80-85% de envases de metal (aluminio), papel y cartón.

El sistema es ineficiente -a tenor de los datos- y absolutamente opaco. Es incomprensible que los datos de producción de envases ligeros, esenciales para calcular el % total de residuos recuperados y reciclados, no estén al alcance de la población y organizaciones. Los datos sobre el reciclaje en España, los controla la empresa encargada de la gestión de dichos residuos, que a su vez está financiada, dirigida y configurada por las propias empresas responsables de dichos residuos. Es como si pidiéramos contabilizar las toneladas de droga que entran en un país, a las “mafias” que operan en el misma, sin más opción que confiar en los datos que nos facilitan. En definitiva, un sinsentido. A más cuestiones relativas al reciclaje, una parte importante de los residuos reciclables no son tratados, en parte por la falta de desarrollo tecnológico para hacer estos procesos mas eficientes, y en la mayoría de los supuestos, porque sale más económico no tratar estos residuos como se debiera y se procede a incinerarlos, enterrarlos o incluso enviarlos a terceros países de África o del sudeste asiático.

La ley vigente 22/2011 dice en su artículo 32.1: “donde se hayan implantado sistemas públicos de gestión, los productores podrán dar cumplimiento a estas obligaciones contribuyendo económicamente a dichos sistemas, de forma proporcional a las cantidades de producto que pongan en el mercado y atendiendo a los costes efectivos de su gestión…”, es decir, la responsabilidad de las empresas productoras, distribuidoras, etc… de productos que más tarde se convertirán en residuos, es financiar y gestionar la totalidad de los residuos que producen y no solo la parte que llega a los contenedores especializados, los cuales de por sí, no alcanzan ni 1/3 de la totalidad de basura generada anualmente.

Actualmente, estamos a la espera de una nueva legislación en el tratamiento de residuos en España, un proyecto de ley que está en proceso de tramitación, que supondrá la derogación de la ley de 2011 a su vez que se incorporan las últimas Directivas europeas en este ámbito. Este proyecto de ley deberá responder de una manera ambiciosa y contundente a la realidad, respecto a la cantidad total de residuos que generamos anualmente, especialmente en los países más desarrollados.

  • Futuro

Actualmente el Consejo de Ministros ya ha elaborado el anteproyecto de “Ley de Residuos y Suelos Contaminados” y la Estrategia de Economía Circular 2030, enfocándose en la buena gestión y tratamiento de los residuos, y en impulsar un nuevo modelo de producción y consumo, respectivamente. Estas dos herramientas se configuran para cumplir con los nuevos objetivos establecidos tanto en la Directiva de Económica Circular y la Directiva de plásticos de un solo uso, como las Directivas 2018/851 y 2019/904 relativas la gestión de residuos y a la reducción del impacto de determinados productos plásticos en el medio ambiente. A su vez, se revisa y actualiza el contenido de la Ley 22/2011.

Anteproyecto Ley de Residuos y Suelos Contaminados:

  • Prevención

Se introducen nuevos objetivos de reducción en la generación de residuos a medio y largo plazo. Se incluyen medidas para reducir los residuos alimentarios a través de la donación de alimentos por parte de los productores y prohibiendo la destrucción de excedentes no perecederos. Otro elemento importante es la reducción del consumo de agua embotellada en envases no reciclables y la puesta a disposición de las personas consumidoras de agua no envasada y gratis en la hostelería, reduciendo así la generación de botellas de plástico dedicadas al embotellamiento de la misma. Uno de los elementos más importantes del anteproyecto de ley es el capítulo de las sanciones, que en el caso de abandono de residuos (sólidos o vertidos) en el medio ambiente conllevara multas de entre 1.000 y 2 millones de euros, atendiendo al principio de prevención y al principio de quien contamina paga, recogidos ambos tanto en la legislación comunitaria como en la nacional.

  • Residuos

Se establece un calendario de recogida separadas para nuevos flujos de residuos, que se sumarán al actual sistema de plástico, metal, vidrio, papel y cartón y orgánico. Estos nuevos flujos son: textiles, domésticos peligrosos, aceites de cocina usado y biorresiduos. Se incorporan nuevos objetivos que deberán ser cumplimentados por las CCAA, sobre reutilización y reciclado en los municipios (55% en 2025 y 65% en 2035). Por último, se revisarán las definiciones y obligaciones en la producción y gestión de los residuos. En cuanto a la responsabilidad ampliada de la empresa productora, mencionada anteriormente, la norma se actualiza y establece que se podrán imponer mediante Real Decreto nuevas obligaciones, entre las que se encuentra el Sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR), en este sistema, las personas consumidoras pagan una pequeña cantidad de dinero, que les será reembolsada cuando lleven el residuo generado a un punto de recolección.

  • Plásticos

La nueva norma incorpora todas las obligaciones recogidas en el ámbito europeo. En los artículos en los que se deja margen a los Estados miembro respecto de cómo conseguir la reducción, el estado español prohíbe la distribución gratuita de cualquier tipo de plástico a partir de 2023. Se pone fin a los objetos de un solo uso a partir de julio de 2021 (bastoncillos de algodón, cubiertos, platos, pajitas y agitadores de bebidas, palitos para sujetar globos, etc..). También los recipientes y vasos para alimentos y bebidas hechos de poliestireno expandido. También se limitará al 100% el uso de detergentes o cosméticos que contengan microplasticos añadidos, adelantándose así a la futura decisión en el ámbito comunitario. A partir de 2023 deberán cobrarse a las personas consumidoras los recipientes, vasos, etc., derivados del Take Away (comida para llevar).

Estrategia Española de Economía Circular 2030:

La EEEC 2030 identifica 6 sectores claves: construcción, agroalimentario, pesquero, forestal, industrial, bienes de consumo, turismo y textil. Y se vertebra en los siguientes objetivos:

  • Reducción 30% consumo nacional de materiales en relación con 2010.
  • Reducción de un 15% de residuos respecto de 2010.
  • Reducción de la generación de residuos de alimentos (50% en hogares y consumo minorista y 20% en cadenas de producción/suministro).
  • Incrementar hasta el 10% la reutilización de los residuos municipales generados.
  • Mejora en un 10% de la eficiencia en los recursos hídricos.
  • Reducción de la emisión de gases efecto invernadero por debajo de 10 millones de toneladas de CO2.

En definitiva, la sociedad se encuentra ante un nuevo paradigma tanto en la gestión de los residuos, como en la protección del medio ambiente; dos cuestiones íntimamente ligadas irremediablemente. Ante esta realidad la Administración Pública tiene un papel decisivo, papel que deberá afrontar de la forma más ambiciosa posible, en colaboración absoluta con los sectores económicos y productivos, y con el respaldo determinante de la sociedad civil, ante una cuestión, que, en parte, implica la supervivencia de las personas, tal y como la hemos conocido hasta el momento.

Se necesitan muchas más inversiones, tanto públicas como privadas, un impulso en el desarrollo técnico y tecnológico, de tal forma que nos permita tratar mejor el máximo de residuos posibles. Necesitamos mayor transparencia en los organismos responsables (SIGs), y sobre todo necesitamos un compromiso fuerte e ineludible, por parte de los sectores económicos, la mejor de la determinación por parte de las administraciones públicas y, por último, y no menos importante, la concienciación y autorresponsabilidad de la sociedad civil y del conjunto de la ciudadanía.

🙋🏼‍♂️En este sentido, desde EQUALITAT no queremos desaprovechar la oportunidad de celebrar el Dia Mundial del Reciclaje, para promover y fomentar una conciencia crítica respecto de las consecuencias que tiene el consumismo voraz en el que nos instalamos, para con el medio ambiente.

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🤓Alberto Castillo Moya
Consultor junior de sosteniblidad en EQUÀLITAT