Las Naciones Unidas aprobaron en 1948 la Declaración Universal de los Derechos Humanos. A pesar de reconocer de forma tácita la Infancia, en 1959 la Asamblea General de la ONU elaboró la Declaración de los Derechos del Niño[1], en la que se desarrollaban específicamente. No obstante, esta Declaración no tenía carácter vinculante para los países firmantes, por lo que el 20 de noviembre de 1989 tuvo lugar la Convención sobre los Derechos del Niño1, cuya base es la promoción del bienestar de la infancia, garantizando los pilares fundamentales en educación, salud y protección.

La cooperación internacional es trascendental para su cumplimiento. Por esta razón, los derechos de la infancia incumben a todos los agentes sociales, desde instituciones públicas, a familias y sociedad civil, de forma que es tarea de todos los agentes implicados garantizar su cumplimiento.

Esta conmemoración pretende sensibilizar sobre la necesidad e importancia de garantizar el bienestar de la infancia en todo el mundo, protegiéndoles frente a la violencia y la discriminación a la que se enfrentan por su situación de vulnerabilidad.

Desde EQUÀLITAT, participació i igualtat, creemos en la importancia de reivindicar este día, así como de fomentar la participación ciudadana en todas las etapas, especialmente en el periodo inicial de socialización, asumiendo un papel protagonista en las decisiones que se toman en la comunidad como sujetos de derecho que son.

La intervención en los procesos participativos contribuye, además, a crear una comunidad comprometida con valores de igualdad y respeto a la diversidad, generando inclusión en esta etapa. Asimismo, fomenta la adquisición de hábitos mucho más saludables y favorece el desarrollo personal y de sus habilidades.

La participación refuerza la construcción de un sistema democrático con bases estables en una sociedad civil crítica, que fortalece el sentimiento de pertenencia de todas las personas como agentes sociales catalizadores.

Es tarea de toda la sociedad continuar trabajando para asegurar los derechos fundamentales de todas las personas de manera interseccional, valorando todas las discriminaciones sufridas por colectivos oprimidos. Y, especialmente, de la infancia, para dar voz a sus necesidades, y construir una democracia consolidada.

[1] En estos documentos se utiliza el masculino genérico corregible en lenguaje inclusivo: “Derechos de la Infancia”.

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Carla Borrás Ferragud, consultora de igualdad en EQUÀLITAT

Júlia Martí Torres, consultora junior de igualdad en EQUÀLITAT